OPCIÓN A. BLOQUE 2. TEMA 1. MIGRACIONES RECIENTES EN ESPAÑA

Saldo migratorio de los españoles y países de destino (2008 – 20013)

Vamos a analizar los movimientos migratorios recientes en España teniendo en cuenta el volumen (cantidad, cifras), perfil (tipos) y lugar de origen y de destino de la población emigrante e inmigrante. Tomaremos como punto de referencia el año 2008 como fecha en la que la crisis económica eclosiona.

Durante el período 2000-2007 España recibió unos flujos migratorios muy elevados. Estas entradas elevaron la proporción de ciudadanos extranjeros hasta cerca de 12 % y se reflejaron en importantes cambios en la composición de la fuerza laboral por edad y nivel educativo. La crisis que se inició en 2008, y su fuerte impacto sobre el mercado de trabajo, con una pérdida acumulada de empleo desde entonces superior al 18 %, ha producido un cambio drástico en los flujos migratorios, que se han concretado sobre todo en un aumento notable de las salidas de extranjeros residentes en España. Así, según la Estadística de Migraciones, se han registrado saldos migratorios negativos desde 2010 y el número de salidas fue superior al medio millón de personas en 2013

Las entradas de inmigrantes aumentaron de forma muy notable a partir de la segunda mitad de los años noventa. En términos de la composición por nacionalidad de estos flujos de entrada, los principales orígenes durante el período de expansión fueron los países europeos, seguidos de cerca por los latinoamericanos (en su mayoría, peruanos y bolivianos) y por los africanos (en su mayoría, marroquíes).

El comienzo de la crisis en 2008 frenó esta tendencia creciente de los flujos de inmigración a España, aunque se han mantenido en unos niveles aún relativamente elevados. La Estadística de Migraciones presenta un perfil similar desde el inicio de la crisis, aunque muestra un nivel de entradas de inmigrantes algo inferior. Por nacionalidades, se produjo un descenso apreciable del porcentaje de europeos en la primera fase de la crisis (2008-2009), aunque posteriormente han recuperado el peso relativo que se observaba previamente.

La inmigración de extranjeros y españoles nacidos en el extranjero es un fenómeno particularmente importante para los varones jóvenes con menor nivel educativo. Esta caracterización apunta al papel relevante del fuerte crecimiento del sector de la construcción, intensivo en mano de obra con cualificación relativamente reducida, vivido en España a lo largo del período de expansión.

Por el contrario, los españoles nacidos en España que residen en el extranjero y retornan a nuestro país presentan otras características. En este caso, las diferencias entre sexos no son tan grandes, el movimiento migratorio se suele producir a una edad más tardía y el porcentaje de individuos con estudios altos es más elevado.

En cuanto a los cambios que se observan en los últimos años, los pesos de las mujeres inmigrantes, de mayor edad y de mayor nivel educativo han aumentado de forma significativa desde el inicio de la crisis. Estos desarrollos estarían relacionados con el impacto especialmente elevado de la crisis sobre el empleo de los varones más jóvenes con bajo nivel educativo, en parte asociado a la fuerte destrucción de empleo en el sector de la construcción desde 2008.

Los flujos migratorios de salida de España se mantuvieron en niveles muy moderados en la primera mitad de la década de los años 2000, para comenzar a mostrar un aumento a partir de 2006.

El aumento de las salidas hacia el extranjero, unido a la desaceleración observada en las entradas, ha provocado un saldo migratorio negativo desde el año 2010. El notable aumento de los flujos de salida de población se concentra, fundamentalmente, en la población extranjera. En todo caso, a pesar de su aún reducida cuantía, las salidas de población española nacida en España se ha más que doblado a lo largo de la crisis.

La mayoría de los emigrantes de nacionalidad extranjera que salen de España son europeos y sudamericanos. En cuanto a los españoles nacidos en España, la mayor parte de los que emigran lo hacen a países europeos, seguidos de países americanos. Un mayor detalle del destino de salida de estos emigrantes españoles permite apreciar que ha aumentado la proporción de los flujos de salida de españoles nacidos en España hacia Europa (principalmente, a Alemania y Reino Unido) y hacia Estados Unidos. En cuanto a otras características, cabe resaltar que los varones son más propensos a emigrar, independientemente de su nacionalidad, aunque especialmente en el caso de los extranjeros.

Por grupos de edad, las salidas de los extranjeros están más sesgadas hacia los trabajadores de mayor edad que las entradas correspondientes, mientras que, en el caso de los españoles nacidos en España, los emigrantes son mucho más jóvenes que los inmigrantes. Esta diferencia podría estar reflejando que una gran parte de las salidas de los extranjeros representa un movimiento migratorio de retorno a su país de origen, mientras que las salidas de españoles tienden a ser el primer movimiento a otro país.

Por último, la distribución educativa de las salidas de los españoles está sesgada hacia los grupos más educados, pero su peso todavía se encuentra por debajo del nivel educativo de las entradas correspondientes

Las consecuencias de este Saldo Migratorio crecientemente negativo son dobles. Por un lado, puede tener de positivo que la marcha al exterior de una parte de la población alivie la presión con respecto a la Tasa de Paro (menos parados porque se van al exterior), al cobro de desempleo, etc. Pasa un poco como en los años 60, cuando el otro “milagro español”: pudo producirse porque un contingente de la población española emigró a Europa y Latinoamérica.

Pero también tiene unas consecuencias muy negativas a medio y largo plazo: España pierde a una parte de su población joven más dinámica y cualificada (investigadores, licenciados, graduados, emprendedores, ….), lo cual compromete seriamente el futuro de España al perder a ese segmente poblacional cualificado que podría ser fundamental para impulsar un crecimiento científico, empresarial y cultural de España. Esa sangría de población joven cualificada sería muchísimo más grave si no regresa de nuevo a España y se pierde para siempre. Si vuelve a España podrían aportarnos sus experiencias en otros países europeos con más eficiencia y productividad.

Destacar también el sinsentido de que España invierte en la Educación de sus jóvenes para que luego lo aprovechen otros países con más medios que España. En otras palabras, en cierto sentido, España transfiere “dinero” a países más ricos que España.

Si estos datos se mantienen el tiempo y las tasas de natalidad no los corrigen, España está abocada al envejecimiento de la población y a perder población, en especial población joven y cualificada, con lo que todo ello puede representar, muy negativamente, para las pensiones futuras y el propio desarrollo como país. La población joven es fundamental para el pago de las pensiones a los mayores y para la ocupación de puestos de trabajo y dinámicas emprendedoras. Urge ya que los gobiernos tomen medidas tendentes a impulsar la economía y la consiguiente creación de puestos de trabajo atractivos para los jóvenes y población activa en general.

El Consejo de la Juventud de España calcula que la fuga de talento joven le cuesta a España unos 60.000 millones de euros.

A %d blogueros les gusta esto: