Bloque 5. Tema 5.3. ULTIMAS TENDENCIAS DE LA CIUDAD ESPAÑOLA

ULTIMAS TENDENCIAS DE LA CIUDAD ESPAÑOLA
Desde la década de 1980, el sistema urbano español está experimentando cambios aún sin consolidar. Las causas de estos cambios son:
1. La implantación del Estado autonómico,
2. La integración en la U. E.,
3. Los cambios en la economía mundial y la globalización.
Las consecuencias, fundamentalmente, son:
a. La creación de subsistemas regionales en el sistema urbano español y
b. La integración del sistema urbano español en los sistemas urbanos europeo y mundial.

1. El Estado de las autonomías y los sistemas urbanos.
La implantación del Estado de las autonomías influyó sobre la constitución de sistemas urbanos regionales. Estos se caracterizan por:
a. Incremento del peso de las capitales autonómicas
b. Incremento de las relaciones entre las ciudades de la propia Comunidad Autónoma
c. Menor peso de las relaciones con Madrid y otras CC. AA.
Encontramos tres tipos de sistemas urbanos regionales:
a. Sistemas monocéntricos primados: Una aglomeración urbana principal concentra la población y las funciones regionales y no hay niveles intermedios de ciudades. Las relaciones son unidireccionales y de dependencia hacia la gran urbe. Ejemplos: Madrid, Aragón, Cantabria, Catalunya, Murcia e Illes Balears).
b. Sistemas monocéntricos jerarquizados: Una ciudad principal concentra la población y las funciones regionales, pero sí existen varios niveles intermedios de ciudades, entre las que se transmiten los flujos de manera jerárquica. Ejemplos: Comunitat Valenciana, Andalucía Occidental, La Rioja y Navarra).
c. Sistemas policéntricos: Este es el caso de la Nacionalidad Canaria. Dos o varias ciudades (Las Palmas de G. C. y Sta. Cruz de Tenerife) se reparten la población y las funciones regionales y mantienen flujos bidireccionales entre sí y unidireccionales con otras ciudades de menor rango (Telde, Arucas, La Laguna, Puerto de la Cruz, …). Además de Canarias, Galiza, Asturies, Euskadi, ambas Castillas, Extremadura y Andalucía Oriental.
La implantación del sistema autonómico otorga a las CC. AA. competencias sobre ordenación del territorio, urbanismo y vivienda. La legislación autonómica ha de ser seguida por los respectivos ayuntamientos de cada Comunidad.
El instrumento básico para la ordenación urbanística integral del municipio es el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana).
En los últimos años la ciudadanía exige, cada vez más, la democratización social, esto es, su participación activa para que los diversos planes urbanísticos se hagan desde abajo, con la colaboración y control de los ciudadanos.

2. La integración en la U. E. y en el sistema urbano europeo.
La integración del Estado español en la U. E. (1986), ha supuesto la integración de las ciudades españolas en la jerarquía urbana y en el sistema de ciudades europeos.
a. La jerarquía europea: se basa en la valoración conjunta del tamaño demográfico y de las funciones de cada ciudad en transporte, turismo, industria, conocimiento y capacidad de decisión. De acuerdo con ellos, se distinguen: metrópolis globales (entre las que no figura ninguna ciudad española); locomotoras europeas (Madrid y Barcelona); metrópolis europeas potenciales (Bilbao, Valencia y Palma de Mallorca) y metrópolis europeas débiles (Sevilla). El resto de las ciudades españolas, al menos de momento, no tiene excesiva proyección europea.
b. El sistema de ciudades europeo: se compone de varios ejes, pero, en su conjunto, las ciudades españolas ocupan una posición periférica (marginal) en el territorio europeo que debe paliarse impulsando las redes transeuropeas de transporte y comunicación. Una de las novedades más recientes es la formación de un eje diagonal Lisboa-Madrid-Zaragoza-Barcelona que conecta con el arco mediterráneo europeo (Marsella, Génova, …) y con la gran dorsal europea (del sur de Inglaterra al norte de Italia). Esta unión se verá reforzado por la unión de sus ciudades mediante un eje multimodal de transportes de gran capacidad.
3. La globalización y la integración en el sistema urbano mundial.
La economía mundial ha sufrido una serie de cambios recientes:
a. Disminución del peso de la industria en favor de las actividades terciarias (servicios),
b. Flexibilización en la localización de la producción , lo que da lugar a la deslocalización,
c. Mejora de los transportes y comunicaciones , que globalizan el espacio, y
d. Valoración de la calidad de vida y del medio ambiente.

Las consecuencias de estos cambios en el sistema de ciudades son dobles:
a. Declive de ciertas ciudades en sectores industriales maduros, como las del norte peninsular. Esto favorece el desarrollo de políticas de revitalización. Ejemplo: Bilbao con el Museo Gugenheim.
b. Ofrecen a las ciudades la posibilidad de insertarse o de mejorar su posición en el sistema urbano mundial. Para que una ciudad se inserte en el sistema mundial tiene que ser sede de organismos y empresas internacionales, o bien por la proyección exterior de sus actividades a través del comercio, el turismo o la cultura. Para ello, la ciudad ha de tener numerosos requisitos: accesibilidad, buenos transportes, equipamientos, recursos humanos de calidad, clima social adecuado (paz social), calidad medioambiental, … Hasta hace poco, estos requisitos sólo estaban al alcance de las grandes ciudades. Sin embargo, las ciudades medias (como Las Palmas de Gran Canaria) también pueden ser competitivas si desarrollan estrategias adecuadas como: formación de redes urbanas regionales integradas por ciudades próximas con especializaciones complementarias y diferentes, o con una especialización similar pero con relaciones de cooperación para instalar equipamientos conjuntos atractivos.

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